Su cuerpo se distiende, sus ojos se cierran, ella preside la timidez y hace esfuerzo para que los órganos sexuales se unan lo más estrechamente posible.
Las cinco reacciones de la mujer ante las acciones del hombre son las siguientes, según Sou-nu: Si la mujer desea la unión sexual, se observará un cambio en la respiración. Ella jadeará y no podrá controlar el tono de su voz.
Sus ojos están cerrados y los orificios nasales dilatados y difícilmente puede hablar.
Su mirada sigue fijamente a la del hombre.
Sus orejas se enrojecen y su rostro también, pero la punta de su lengua estará ligeramente fina. Sus manos estarán ardiendo, su vientre caliente y al mismo tiempo le murmurará palabras casi ininteligibles.
Su semblante parecerá estar hechizado, su cuerpo se quedará como muerto y sus miembros flácidos.
Debajo de su lengua, la saliva fluye abundantemente y su cuerpo está pegado al del hombre.
Las palpitaciones de su vulva se perciben fácilmente y está muy mojada. Ella abraza al hombre con los dos brazos y le muestra que desea un contacto corporal más intenso.
Levanta sus piernas mostrándole que desea ser acariciada en la zona del clítoris.
Tensa su vientre. Indicando que desea ser penetrada superficialmente. |